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Jul
Errores comunes a la hora de contratar un seguro de vida

Errores comunes al contratar un seguro de vida

Estos son los más recurrentes, procura evitarlos

Contratar un seguro de vida no es tan sencillo como parece. Si no se dispone de la suficiente información, es probable que se cometa alguna equivocación al decidirse por uno.

Por eso, vamos a hablar de 10 errores al contratar un seguro de vida que se producen con frecuencia, para que, de este modo, se puedan evitar y cada persona pueda adquirir la póliza que mejor se adapte a sus características específicas.

1. Pensar que solamente las familias necesitan un seguro

Los seguros de vida son muy importantes, tanto si se tienen cargas familiares como si no. Por eso, aunque no se tenga familia, hay que considerar la contratación de una póliza. Durante mucho tiempo se ha pensado de esta forma, pero en los últimos tiempos se están empezando a contratar más pólizas que corresponden a clientes sin carga familiar.

2. Contratar demasiado tarde

El error más común es esperar demasiado tiempo para adquirir el seguro. Uno de los factores que más influye en el precio de las pólizas es la edad: cuantos más años se tengan, más caro es el seguro. Por lo que, si se tienen alrededor de 30 años, no hay que dudar en contratar y no esperar, porque probablemente sea el mejor momento para hacerse con un seguro de vida. Cuanto antes, mejor... Y más barato.

3. No comparar

Muchas veces se hace caso, por ejemplo, de una publicidad que hemos visto en Internet, con lo que terminamos contratando una póliza que no se ajusta del todo a nuestras características. Por lo tanto, hay que hay que realizar una comparativa de los precios y las coberturas de las distintas aseguradoras. Para ello, nada mejor que un comparador de seguros de vida, como el que encontrará en esta misma página. La contratación de un seguro de vida no debe ser algo impulsivo, así que hay que pensárselo dos veces antes de decidirse y, sobre todo, conocer todas las alternativas posibles.

4. No contratar las coberturas adecuadas

Hay que sopesar qué coberturas necesitamos en nuestra póliza. Podemos optar por una básica, solamente cubriendo el fallecimiento, o con indemnización por invalidez permanente, asesoramiento médico y legal, adelantos de capital, etc., pero ni más ni menos de las necesarias.

5. Falsear el cuestionario médico

Todas la compañías exigen un cuestionario médico que es importante contestar en su totalidad y con datos veraces, ya que, de lo contrario, se podría anular la póliza de forma inmediata, sin posibilidad de reclamación. La realidad es que en caso de falsear el cuestionario médico, lo más probable es que se descubra la verdad y tu póliza quede sin validez.

6. No hacer cálculos sobre el coste de las primas

Igual que dijimos que comparar es necesario y que no debe contratarse una póliza de manera impulsiva, también hay que sopesar el importe de las primas en la economía familiar, para que no supongan una carga demasiado pesada, tanto si se abonan de forma mensual como anual. La planificación y visión a largo plazo son esenciales.

7. No calcular correctamente la cantidad que se debe asegurar

Antes de contratar la póliza, hay que hacer cálculos de cuánto dinero tenemos que asegurar para cubrir las necesidades de nuestros allegados en caso de fallecimiento. Para ello, hay que sopesar el sueldo del asegurado, los gastos como amortización de préstamos, estudios de los hijos, etc.

8. Disponer solamente de un seguro de vida hipotecario

Lo más común es disponer de un seguro de vida hipotecario, cuyo beneficiario es el banco, que anularía la hipoteca en caso de producirse el fallecimiento. Pero los allegados no reciben de este modo ninguna compensación económica. Por eso, es importante considerar las alternativas.

9. No optar por una correduría de seguros

Antes de contratar la póliza con una entidad financiera o con una aseguradora, es conveniente consultar a un corredor de seguros, que puede ofrecer importantes rebajas de precio y pólizas mucho más personalizadas.

10. Escasa personalización

Uno de los errores más habituales, como en el caso de las pólizas vinculadas a hipotecas, es optar por seguros de vida poco flexibles, que no permiten la personalización. Gracias a la amplia oferta que hay en el mercado, se puede optar por productos adaptados a casi cualquier circunstancia. Una correduría puede analizar tus condiciones y conocer cuál es tu situación, y así ofrecerte una solución personalizada.