Seguros de fallecimiento, o seguros de vida riesgo

Los seguros de vida riesgo también se conocen como seguros de fallecimiento por su manera de funcionar. Se trata de una póliza que cobrarían los allegados en caso de producirse el fallecimiento del asegurado antes de la fecha de finalización del contrato. Normalmente, sus coberturas son bastante limitadas, ya que se limitan a pagar el importe asegurado a los familiares, pero el dinero invertido no se recupera si se termina el contrato sin utilizar la póliza. De ahí el apelativo de “riesgo”.

Como ya hemos mencionado en entradas anteriores, las pólizas de vida riesgo son de los seguros más contratados en nuestro país, ya que el precio de las primas es bastante asequible (es recomendable comparar los seguros de vida entre distintas compañías antes de decidirse a contratar, pues puede haber diferencias notables), no se tiene ninguna obligación de renovar una vez finalizado el contrato y ofrecen la posibilidad de obtener una indemnización a medida de lo que se necesita, ya sea para amortizar un préstamo hipotecario o financiar los estudios superiores de los hijos.

Características de los seguros de vida riesgo

Las características más importantes de los seguros de vida riesgo son:

  • Estos seguros tienen una duración temporal, es decir, se contratan para un determinado intervalo de tiempo, que suele ser un año, teniendo que renovarse anualmente.
  • Se puede elegir la cuantía de la indemnización, para lo que es conveniente hacer algunos cálculos antes de contratar. Si quiere saber cómo calcular el capital asegurado de un seguro de vida se lo explicamos aquí.
  • Las coberturas, como ya hemos indicado, son solamente la indemnización por fallecimiento del tomador del seguro y, en algunos se puede añadir protección en casa por invalidez permanente y absoluta. Algunos también cubren los accidentes, tanto laborales como de tráfico.
  • Suele ser una póliza personal, aunque también pueden contratarla conjuntamente un matrimonio o varios miembros de la misma familia.
  • Las aseguradoras, en caso de fallecimiento, pueden abonar un capital a los allegados, pactado previamente entre la compañía y el asegurado, así como una renta periódica si se decide que el pago se haga de esta manera.
  • Si el contrato termina y el asegurado no ha fallecido, éste no tendrá derecho a ninguna contraprestación económica, al contrario de lo que ocurre con los seguros de vida ahorro, en los que se obtiene una rentabilidad del dinero de las primas.

No hay que confundir el seguro de fallecimiento con el seguro de decesos, que es el que se ocupa de abonar los gastos derivados del fallecimiento de una persona, como el sepelio. Esta confusión es habitual, ya que la póliza de decesos es una de los más populares entre los españoles. Pero este producto no ofrece una indemnización a los allegados, solamente abona el funeral y otros gastos asociados, en ocasiones gestionándolo directamente con las empresas que lo llevan a cabo.

Si quiere contratar una póliza de este tipo, utilice nuestro comparador de seguros de vida, en el que puede encontrar de forma rápida y sencilla el más adecuado a su situación. Contacte con nosotros si quiere contratar su seguro al mejor precio.

 
 
 

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